domingo, 29 de abril de 2018

La gran guerra y el boton de reinicio.


El post de hoy es tan amplio que merecería un libro, para poder explicar todas las vertientes y matices que componen la historia.

Desde 1972, solo tenemos monedas de papel sin ningún respaldo físico. Este momento de la historia, marco el inicio de una carrera sin limites en el desarrollo de la humanidad.

Los primeros decenios hasta mas o menos el año 2000, propiciaron una mejora económica general en todo Occidente. Pero a la vez, dieron lugar a grandes desequilibrios y la aparición de los primeros síntomas de inestabilidad, generados por un crecimiento por encima de nuestras posibilidades, basado en la deuda sin contrapartida.

En el año 2000, exploto la burbuja tecnológica, pero a la vez, China entro por la puerta grande en el comercio mundial. A partir de entonces, los países emergentes empezaron a mejorar, mirando en el espejo occidental, cual podía ser su nivel de vida si accedían al modo de vida europeo-norteamericano.

Se inicio una fase de consumo desenfrenado con la deslocalización de empresas, que permitia una mejora generalizada, tanto en Occidente (con deudas) como en Oriente (con trabajos mal remunerados, pero trabajo masivo al fin y al cabo).

La población elevo el consumo per capita, a la vez que crecia el numero de habitantes, llegando en 2008 a un limite relativo en la capacidad de la Tierra para suministrar materias primas capaces de satisfacer el ansia consumista.

La crisis de 2008 supuso un antes y un después. La única solución que encontraron los dirigentes mundiales para mantener el consumo sin grandes alteraciones, fue intervenir la economía mundial, inyectando cantidades gigantescas de dinero (de papel) para mantener la ficción de que todo seguía igual.

Se salvo el sistema financiero mundial, sin el cual la crisis hubiera sido como la de 1929. Con la masiva intervención de los bancos centrales, que todavía continua, hemos simulado que podemos volver al crecimiento sin mas problemas que una cierta deuda en crecimiento, manejable por los BC.

Pero al seguir manteniendo incluso incrementando el consumo, hemos llegado y sobrepasado los limites del planeta Tierra. Proyectos que no serian económicos en términos normales, son llevados a cabo con la anuencia de los bancos centrales, como por ejemplo el shale oil. Aunque las empresas de este sector, nunca han tenido flujo de caja positivo, y las deudas han alcanzado niveles estratosféricos, los bancos no han presionado la devolución de esas deudas.

Y aquí llegamos hasta nuestros días.

Los gobierno mundiales son conscientes de la imposibilidad de continuar consumiendo recursos finitos. Mediante deuda han extraido tanto petróleo como otros recursos, que no se hubieran conseguido sin un apoyo artificial para mantener el consumo y el bienestar de la población mundial. Pero la introducción del tercer mundo en el modo de vida occidental (algo totalmente lógico) esta impulsando el consumo de recursos mas alla de los limites disponibles.

Como resultado de la imposibilidad física de consumir mas recursos de los disponibles, se están preparando varias estrategias por parte de los países que aspiran al dominio mundial.

Por un lado, EE.UU. , consciente de sus limitaciones y viendo el final de la dominación mundial y de la imposibilidad de seguir manteniendo el dólar como moneda de referencia mundial, esta facilitando la extracción masiva de shale oil para conseguir la independencia energética. Por ello, las empresas estadounidenses han iniciado el camino de invertir solo en suelo patrio para lograr esa independencia. Ya tienen suficiente carbón y gas pero ahora quieren llegar a tener suficente petróleo. Para ello todas las grandes empresas han comenzado a perforar masivamente el shale oil americano a costa de otras inversiones en el resto del mundo, que prácticamente han desaparecido.

Por otro lado, las sanciones comerciales persiguen no solo restablecer el déficit comercial sino volver a tener una capacidad industrial propia capaz de generar todo lo necesario para evitar las importaciones indeseadas en la próxima guerra (económica o militar) que se avecina.

En el otro bando, Rusia y China han conseguido después de muchos años, establecer una fuerte red comercial con números países, asegurando el suministro energético e industrial básico. Como no tienen una moneda de papel que sea lo suficientemente fuerte para competir en el entorno mundial, han estado acumulando cantidades ingentes de oro para cuando llegue el momento, utilizar este oro como referencia, al diseñar una nueva moneda. Tienen los recursos, la mano de obra y la estructura industrial y comercial suficiente para aguantar un conflicto. Tambien ambos países llevan tiempo reforzando su potencia militar para estar preparados ante eventuales intercambios armados.

El complicado panorama de Oriente Medio, el mar de China (Taiwán) o  Venezuela, pueden ser lugares donde salte la chispa y encienda una guerra. Este conflicto será utilizado como excusa para forzar el botón del reinicio económico. Las impagables deudas mundiales deben ser evaporadas para comenzar de nuevo. La aparición de una cierta escasez de recursos traerá como consecuencia la subida de precios. Inflación que provocara una elevación de los tipos de interés y dado el tamaño de la deuda, un pequeño incremento de las tasas puede precipitar el colapso económico mediante un crack en la bolsa o en la renta fija. Si los bancos centrales acuden al rescate volviendo a imprimir dinero, el resultado será la hiperinflación como ha ocurrido otras veces en la historia, pero esta vez a nivel mundial. En este contexto, el detonante para una guerra puede surgir fácilmente.       

 Incluso, pensando en tono conspiranoico, películas como "Infinity war",  preparan el subconsciente para la guerra.

Desgraciadamente, la escasez de recursos hace que el reinicio parta de una posición notablemente inferior a la que tenemos ahora, al menos para gran parte del mundo. Desde este punto de vista, los grandes perdedores serian Europa y Japón. Ni tenemos recursos ni nos estamos preparando para el reinicio. Somos una población envejecida que no tiene un futuro agradable.

En la guerra por los recursos, Europa y Japón parten con una  desventaja insuperable.

La situación descrita aquí, no tardara en presentarse mas de dos o tres años. Cada uno debe prepararse en lo posible para evitar sufrimientos mayores, que en cualquier caso serán difíciles de eludir.

Saludos.                

No hay comentarios:

Publicar un comentario